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YADIRA VEGA

 

Insectos sobre labios 

 

No, no hubo nadie 

ni un anhelo

que quisiera mis deseos, 

lo que no puedo hacer 

y siendo sigo, 

        lo que veo y no y

lo opuesto. 

Nada. Nadie. Todo inasible

mitigó nunca

la prisa que me alcanza

en sus minutos 

con mis propios pensamientos.

 

No, no hubo nunca un auxilio, 

     una certeza, una mano 

que acariciara mi cabello 

o diese agua a la picadura  

transfigurada de mis labios 

en silencio.

 

Nadie. Ni siquiera eso. Ni un nombre 

enfermo, ensimismado, clandestino. 

Solo. Nadie que agrandara suficiente 

al escalpelo y tuviese la bondad 

de cortar 

de tajo, el sufrimiento.

***


Cambio de sentido

 

Te encuentro y el gozo se sonroja,

se esconde, se acelera; 

la indiferencia me disfraza, sonrío, 

sigo mi camino. Me oculto en el contento. 

Tu mirada estrecha a los latidos. La respiración 

se incendia. La distancia se diluye. Fluyo. 

Sigo mi camino y los pasos me levantan.


A los seis pasos, un cuerpo al lado 

despierta, me mira de frente, 

       reconoce los lugares 

construidos con la buena compañía, 

a sal de los trabajos por cimiento y

junto a los geranios

a flor de tierra, prende el tiempo.

 

Al séptimo paso, me detengo. 

***


Extravío 

 

Hace muchas visitas tu presencia no llega, 

no entra, no se queda ni camina contigo 

y no quiere salir a buscarte porque siempre 

anda conmigo en esta ciudad de pasado lento, 

de voces murmullosas y

               pensamientos polvosos 

 cada vez más lejos de nosotros.

***


Sin duda 

 

No amas a la mujer que soy, sino al seno desnudo 

al que prendes la ansiedad de tu mirada. 

Tu mirada

presa en las llanuras de la mente,

fértil al desequilibrio

no ama a la mujer que soy

sino al anhelo inseguro 

que le acecha 

cuando en mis fallas ves la esperanza de tus miedos, 

libre de ataduras

a razón de soberbia y menosprecios

como si por cada añoranza que me callas, creciera 

una prisión en la que guardas

     la expansión de tus miserias 

para encerrarme 

en el pequeño hueco temporal en el que lates

insatisfecho y constante

  con el engreimiento invariable.

***


Cumpleaños (sol ascendente)

 

Con la vida al pie de lo que fue mi sombra  

quiero empezar anónima,  

sin clasificación, grupo o taxonomía   

ni estado de vida 

    fuera de la habitación que me construye.  

 

No me quiero así, demasiado expuesta,  

demasiado contraída,

suelta a la tristeza diaria, 

anual e instantánea (emoción de cabecera),

que rescata luchas pérdidas en sí mismas.


Quiero tersuras piel de larva 

                con su gesta de crisálidas

para los lenguajes y los musgos

de los días desnudos al sol que me devora  

dentro, muy dentro —sin sofocos al amor—

a mitad de una catarsis (herencia vuelo nuevo)

con las alas fuertes al volver viva de un poema. 

***

 

Sanación 

 

¿Serías capaz de quemarte la piel 

para que el sudor de una rana amazónica 

vacune el amor que te enferma? 

¿Serías capaz de beber transparentes cascadas

mientras la fiebre y la náusea suben a la amígdala y 

te sacan con el agua, el mal hasta el fondo de la tierra?

Si con la cabeza latiente, observaras tras la culpa

lo que se ocupa, y sus verrugas se desprendieran del alma,

¿soportarías un soplo de selva dentro de la frente?

¿Aceptarías el colirio que limpia con fuego 

las miradas dejadas en los ojos? ¿Los abrirías?

¿O evitarías la ceremonia? ¿Ser parte de la ofrenda?

¿La extensión de una forestal toxina que permita 

volver a ser parte de la vida? ¿Qué dolor puede 

causarte un veneno 

cuando es la vida de un amor la mortal inquina?

Tan mortal como las caricias aferradas a su rastro.


—Su rastro, Amor. Tu rostro.

 

Si tan sólo el dolor saciará la inagotable tristeza.

La tristeza de haber estado viva sin saberlo,

rodeada de coronas amarillas y mariposas, 

paseos sabor a San Miguel y frutas…


¿Serías capaz de buscar en el fondo de la piña 

el valor necesario para aceptar la medicina que te niegas?

O ¿Reconocer en el dolor el sentido vital del darte cuenta?

***


Invitación

 

No se muera. Abrácese a la mañana

si no a esta, al mañana de mañana,

pero no se muera, mire, ha debido superar 

muchos miedos para también nacer hoy. 

No se muera. No se hiera. Aunque los días 

vengan

siendo siglos con el dolor por medida. 


No se quede a medias. Tire lo que no le lleva.

Pero no se vaya. El color también es medicina. 

Aguante. No reviente. El amor está en espera 

desanudándose arañas de las venas

con sus alas hiladas al cuerpo, 

brillantes,

nubes tejedoras de vida elevan 

elevan brisas 

oleajes, galaxias nuevas.  


¡No se muera! Levántese. Hábleme 

con aquel gusto que tenía de platicar las ganas

mientras llegaban los taquitos, el Boing o la chela,

las risas y el debate de la escena… acuérdese 

de lo que al corazón le da cuerda;

mire que las raíces expuestas también son escalera. 

No se muera. Suba conmigo. Abrácese. ¡Venga!

***


YADIRA VEGA

Abogada, poeta y actriz mexicana. Especializada en derechos culturales y medio ambientales, cuenta con maestría en Estudios Históricos Interdisciplinarios a través del CONACYT; en artes escénicas, con técnicas de mimo corporal dramático por la MOVEO y “L’ Escala” de Barcelona, así como de desarrollo profesional de la voz por el CNA con Ana María Muñoz. Ha participado en múltiples programas educativos, culturales y artísticos para los tres niveles de gobierno, iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil con agrupaciones nacionales y extranjeras en espectáculos y festivales de México, España, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Canadá y Sudamérica: FIC (varias ediciones), Festival Internacional Titerias, Festival Internacional de Pantomima y Clown, Programa Nacional de Teatro Escolar, Festival Internacional Galicreques, Nacioarteko Helduentzako Txotxongiloen, entre otros. Su creación poética ha sido representada en espectáculos de danza, performance, obras de teatro, poemas sonoros, exposiciones plásticas y recitales. Su obra literaria está publicada en revistas y antologías diversas. 


EDUARDO ESPÓSITO


Honduras


Todos guardan un monstruo debajo de sus camas

Una sustancia viscosa

gris

inacabada 

la gestación interrumpida de algún ángel

olvidado de Dios y de los hombres

Todos lo alimentan cada noche

con la leche nutricia de sus sueños

y lo malcrían

en mundos más allá de las palabras

en parajes de óxido y de nieve

Y cuando todos salen a cumplir con el día

ellos arrastran sus ventosas

debajo de otros muebles

Son sobras de la sombra

Oscuridad

Todos guardan un monstruo debajo de sus camas

una mascota para el sueño

pero nadie se fía en verdad lo suficiente

como para dejar colgar su mano

hacia el fondo de esa pena.

***


Mundial 78 (Retrospectiva)


y mientras Kempes era vivado por Massera

por un segundo gol de atropellada

y los once ponían huevos con manchitas

como prolijas gallinas obedientes

y Clemente arengaba a multitudes

con la euforia del “tiren papelitos”

y el que no saltaba era un holandés errante

                                                en esta tierra ignota

junio los preparaba

y Agosti se los llevaba

Y yo gritaba

y vos gritabas

y él gritaba

Era un tiempo en pretérito discreto

y nosotros aullábamos

y vosotros aullábais

y ellos (sobre todo ellos) aullaban

con un eléctrico ardor

como en el tango.

***


Todo fluye


Un hombre entra en el río

dispuesto a refutar a Heráclito

Trastabilla

Pierde pie

Es arrastrado por las aguas

Otro hombre será hallado muerto

en un río al que nunca entró

mañana.

***


Le gustaba Beethoven


Ayer nevó en Bs. As. Después de 89 años

También ayer falleció Lidia la vecina

después de 85

Eventos que no ocurren a menudo

como ases en la manga salen a la luz

Dos buenas jugarretas del destino

Un extraño combo inesperado

Si no viajo –pienso

no veré la nieve nuevamente

Si no muero no veré a Lidia como ayer

Lo cierto es que nada garantiza

que si viajo en Bariloche habrá nevado

que si muero iré a tomar el té con la vecina

o a escuchar a Beethoven 

tocarle un solo de arpa

La nieve comienza a disolverse igual que Lidia

y yo sentado frente al mar de lo ya escrito

me abrigo bien en mi afán de perdurar.

***


Introducción al Zen


A Lía Miersch


Cuando la voz del vendedor ambulante

corra en sentido contrario a la dirección

en que va el tren

y ambas fuerzas se conjuguen en un punto

en el que una rubia eche humo descuidada

sin importarle el resto de los pasajeros

ni el cartelito de prohibido fumar

Cuando el piropeador de turno

el ciclista y el hombre de la bolsa con corbata

se encuentren en el mismo vagón

para hablar de la carrera del domingo

y mamá regrese del tatoo

y me muestre el piercing en la lengua

Cuando las nuevas hordas bárbaras

desciendan en la última estación

y arrasen con cuanto imperio choripán

panchito o huevo duro encuentren

Y yo a diez centímetros del suelo

mirando todo esto

pueda tomar una Coca

tranquilamente en una esquina

sin importar que me pasen por encima

la edad la economía

y alguno que otro gobierno de facto

Entonces habré asegurado la paz para mi alma

Entonces los árboles de la terminal.

albergarán más pajaritos al fin

que mi cabeza.

***


Clase turista


Porque no estamos hechos

de carne no de sangre como pretendemos

aunque alguno que otro traje parezca desmentirlo

Porque la humedad bisiesta de este pueblo

arropa formas innombrables y mezquinas

Y nuestras lenguas de trapo

achican dos talles en invierno

Y porque el sur también existe

                                             en un afiche al menos

Porque soplamos semillas de amargón cada verano

para que alguien se eleve liviano en sus muñones

así enmohezcan los planos inclinados

Porque rezamos desnudos en las playas

y nadamos vestidos en nuestras sofocadas camas

y vacacionamos de oído

y hacemos de la fiesta una fanfarria

y porque sí

y porque el mar y la montaña

y estas ganas de ser otro

bajo una luna parecida.



A Robert F. Young

***


Castidad


Monedas de carne en la ranura

Centavos de amor como limosna

Reír sobre la leche derramada

Oír el ruido de rotas caderas

Eso es todo

Lo que fue lamido por los galgos

Cierta postrer migaja repudiada

Y ese hueco sin llave

con su luz de otros días.


A Úrsula K. Le Guin

***


Soy leyenda


De a uno se es náufrago

De a uno cadáver

De a uno y con la amada a cuestas

uno toma el último tren

el bondi postrero

la humedad de las lluvias

Amasa un único pan de a uno

Miente de a uno

Iza la bandera de su soledad

en la ausencia de las grandes metrópolis

De a uno pone la semillita

Arroja la maceta al sumidero

Festeja su cumpleaños con la puerta

De a uno suspira

De a uno babea

Se entristece de a uno hasta los hígados

Fornica y llora 

al mismo pulso que una sombra. 


A Richard Matheson

***


Humo


Está escribiendo 

el poema perfectito

el poema huero

por añadidura

ahí

parado sobre sus

propios pies

como un agua discutible

Está escribiendo

-pergeñando-

un poema de llanura

Su vaguedad es ley

Acusa sinos de impermeable

Un poema para terceros

Todo silicio

todo anzuelo

todo humo.

***


Infra


Si el cielo es amar

y el infierno es odiar

por qué

esta pluma de carne 

que soy

todavía insiste

en gravitar feliz

entre dos vientos

en la frontera difusa

que nos propone el caos.

***


Kantiana


Afortunado el poeta

que ve cruzar el río de la vida

bajo sus pies descalzos

y no atina a mojar

ni una uña siquiera

en los espejismos que traduce

y no llora

al ver el cadáver de su madre

braceando inútilmente

en las simpatías del agua

Y no ríe

con la locura de sus hijos

esos guijarros de intensa claridad

Y desmonta la risa en sus venenos

y retroalimenta el llanto en un milagro

para finalmente almorzar solo

clavarse un vino

y hundir el cuerpo en su estrella para 

                                                                siempre.

***


Un colibrí se pregunta


Esta mañana

un colibrí se apostó

en el aire bordeado

por el marco de la puerta

como un balón

que apenas traspasase

la línea de gol

Permaneció ahí unos segundos

observándome

vertiginoso

etéreo

casi viento

y acaso preguntándose

cómo yo con mi desmesurada

mole podía sobrevivir

a esta inercia tan humana

a este duelo de voluntades

con la actitud de un caracol.


***


Sinceramiento


A Luz


Hoy lloré

Me acerqué a Dios con

mi cuna de hierro

y lloré

Hoy supe del escondrijo

de todos mis males

Le pedí perdón a mi psicóloga

muerta

y la volví a velar debajo

de mi cama

Y debajo de mi cama

aparecieron el niño sus

juguetes y mujeres

Se anunció mansito

este hombre que soy

No tuve miedo

Lo dejé entrar

Le di las gracias.

***


EDUARDO ESPÓSITO

(Buenos Aires, 1956) Poeta. Gestor Cultural. Ha publicado. El niño que jugaba a ser Rayo, 1992; Violín en bolsa, 1995. Una novia para King Kong, 2005, Quilombario, 2008. Las Puertas de Tannhäuser, 2011. Poesía Completa, 2018. Hartó, 2018. Yo no pedí ser Baby Boomer, 2024. Participó en varias antologías, destacándose entre ellas Poesía en el subte, 1999. Italiani d’ Altrove, 2010. Antología Federal de Poesía, 2017. Coordina desde 1996 los talleres de Poesía de la Casa de la Cultura de Moreno, además de otros emprendimientos particulares. Traducido parcialmente al inglés, italiano, árabe y bengalí.