BIENVENIDOS!!!!
Reseña de "Todo lo demás"
JORGE CARRASCO
VER SI OLVIDAS
Ver si sonríes. Un rostro,
otro rostro. Una mano
en otra mano, desnudas.
Ver si esperas, desconfiada
del mundo. Un viento,
otro viento. Una acequia.
Ver si callas. Un perro,
su mirada, y otro perro.
¿Vienes, aún, de no oírte?
Ver si sueñas. Una vida, otra
vida. Un temblor. Ese ramo
y lo que en ti no se marchita.
Ver si dudas. Llamas,
no llamas. ¿Qué cerca, qué
lejos de lo que nunca escucha?
Ver si, a oscuras, das.
En miradas, generosa; austera,
en latidos. Cae el polvo.
Ver si recibes. En tus bordes
-viento, tibias bardas, mesetas-
gotea mi suerte. Bébela.
***
FOTOS
En tus fotos veo lo que te hace, sin pausa, mujer
y tu mirada de dulce heroína entre los hombres,
y los años que pasan y las hojas caídas
en el pantanal a oscuras, y cada uno toma la vida
que llama, con pudor, desde algún nombre,
inmune a la noche y a los remordimientos.
Esperas en sosiego la guerra de los días inútiles,
las voluntades que erigen tu casa y vestimenta
sin propósito cierto, sin un sentido oculto,
y la vida vendrá a ti, sin sorpresa, por las calles,
convertida en doctrina religiosa sin tabúes ni dioses,
oh devota, a decir la última letra de tu olvido
o lo que fue capaz de herir o callar tu pecado
de ser mujer entre racimos o suspiros vacíos
como barrilitos tristes en una casa de muñecas.
Fuiste tierna, fuiste grácil, fuiste entera
entre lo que de ti caía para no volver
a tu pureza, oh dulce sultana del crepúsculo.
Lo que está allí y te espera son restos
del naufragio de ser mujer entre los hombres:
una casa, un jardín, la maternidad detrás
de tus labios vueltos al silencio.
No sabrás que los límites de la noche, sin aviso,
entre naves y latidos, aún torpes, ya te decían:
poned el oído en la hojarasca de vidrio
para sentir el hambre del becerro,
la quemadura en la oreja de perpetuos leños,
la canción absorta de quien no sabe que en lo oscuro llora
porque se ha herido de algo menos que lo sucesivo.
Abrid las ventanas y mirad el horizonte.
Allí estás tú para una nueva foto, entre algodones,
con tu incesante, despreocupado oficio de ser mujer
bajo racimos o manojos de lilas,
y esta mirada que me hace, sin pausa, por ti,
en el dulce naufragio, tan oscura, lejanamente hombre.
***
LOS OJOS DE RINELA
Ay las dunas de un tiempo nuestro
bajo tus dos coronas de santa,
ay tu ancha boca de estuario o rosales
o destino,
ay tu bahía abierta de olores rojos
y olas salobres,
en este acantilado de siempre, oh Rinela.
Me diste un libro y un nombre y unas calles
de una casa de paredes celestiales,
y la altura me indicaste, celestial también,
de un pino centenario:
verde no tan alto como la hydrocotyle
riente en tu nostalgia de marismas, oh Rinela.
Ay tu vida ajena, ay tu tiempo
herido de manos y maternidades,
ay tu apellido tan cercano hoy como el viento
oculto entre las ramas de estos arenales:
ay su sonido o su tamaño o su consuelo, ay su rima
con la palabra espejos
y tal vez, tal vez, sin duda, ay Rinela,
con nunca, con una vez, con lejos.
***
HISTORIA DE AMOR
Me dijiste que observara la historia
con la lupa de la filosofía.
¿No eres, me dijiste,
sentimentalmente, como esa conjunción
de hechos fosfóricos
de Nietzsche o Foucault:
un caos de punta a punta?
¿Me quieres, pregunté,
con la metafísica de la historia
de Hegel o Marx, entonces?
Saber quiero, dijiste,
dónde terminará el cuento.
¿Algo así como ver
luz al final del túnel?, dije.
No te hagas el tonto,
mi tontito, concluiste,
aquí no hay oscuridades ni luces.
Como en la ficción, agregaste,
todo tiene un inicio,
un desarrollo y un final.
No importa si es mentira.
Ahora entiendo, dije.
Quieres incorporar a nuestros besos
un poco de razón y teleología.
Claro, sonriente respondiste.
No te hagas el bribón.
No está mal un fogonazo de teleología
con un poquito de teología, ¿entiendes?
***
A PESAR DE SCHOPENHAUER
a pesar de Schopenhauer,
a pesar de Séneca, de Epicteto
a pesar de Catulo, de lo válido y lo nulo
a pesar del budismo, de lo no mismo
a pesar de lo cierto, de lo incierto
a pesar de los años, de otro otoño
a pesar del remolino, de lo suelto
a pesar del oeste, de otra frontera
a pesar del alba, del pétalo sin nieve
a pesar de esa vereda, de lo que no vuela
a pesar de la inercia, de lo que se acelera
a pesar de lo que supura, de lo que no madura
a pesar de lo que nace, de lo que rueda
a pesar de lo puro, de lo sublime
a pesar de lo fijo, de tu escondrijo
a pesar de tus bordes, de mi distante centro
a pesar de tus circulaciones y mis articulaciones
a pesar de lo abierto, a pesar de tu cuento
pienso en ti
***
LOCUS AMOENUS
Un Fray Luis ayer, hoy,
vio conmigo esa sombra,
uvas silvestres,
de los álamos colgadas,
y yo, a espaldas del oro y el cetro,
deseé mirar el rostro de dios
en tu rostro, único hilo
a la duración,
inicio del ocaso
entre las hojas de los álamos,
de ilusiones y remordimientos libre,
viendo sin ver los frutos
entre las hojas, saltos
nerviosos del cortarramas
en los tamariscos, el oeste
al que se dirigen en tu nombre
las cotorras cuando atardece, el cauce
en la acequia bajo el sauce,
entre plácidas compuertas, sin pensar
en el nombre que nos da
el urbano ruido, lo que reclama
y nos reclama el otro,
poder, sanidad, prisa, dinero,
documentos, cuentas, actas, expedientes,
con el sol oculto, hace rato,
sobre los narcisos de Wordsworth.
*Poemas pertenecen al libro Sismo en el sismo, editado en Argentina en noviembre de 2024.
***
JORGE CARRASCO
Nació en Carahue, Chile, en 1964. Desde 1985 reside en Villa Regina, provincia de Río Negro, Patagonia argentina. Es profesor de Lengua y Literatura, hoy vicedirector de enseñanza secundaria, y ejerce su profesión en colegios secundarios de la provincia. Tiene publicados seis libros de poemas (Permanencia de aves, La huella, su andar, Mar muerto, La tarima y el florero, Ochenta poemas de amor y Sismo en el sismo). En narrativa publicó dos novelas (Sombras en el agua y Los piojos de Rimbaud); en cuento, editó cuatro libros (Maldito lunes, Último carbón de invierno, Nos esperaba el viento y Los jugadores persas). Ha obtenido diversos premios en poesía y narrativa. Publica con regularidad artículos literarios y ensayos en diversos medios de Chile y Argentina.IVANA LORENA SZAC
I
Las palabras hierven
en la boca de los poetas
queman el aire gris
salen desde un fondo
y no se evaporan.
Las palabras marcan
herradura caliente
sobre la piel de la historia.
***
II
Las palabras
nos invaden
enfurecidas en el cielo.
Se instalan
como serpientes
buscando presas.
*De “Gritos en mis ojos”, año 2009.
***
III
No hay candados
ni murallas
que nos protejan
nos quitan todo
hasta lo más pequeño
la justicia
es un vaso vacío.
***
IV
La bronca
puede ser fatal
filo de navaja
en ésta aridez amarilla
sólo necesitamos agua
para calmar
la rabia del pueblo.
*De “La Furia del mundo”, 2017.
***
V
A Delia Glustein
No alcanza
con vernos en fotografías
mejor es transitar la vida
tomadas de la mano
sentadas en la misma mesa
recordando algunos nombres
de nuestra historia
no somos gotas de agua
pero nos parecemos
somos mujeres guerreras
viviendo en la piel de lo real
las dos heredamos fuerza
para vencer a las bestias
las dos tenemos miradas necesarias
que extrañan a un mismo hombre.
¿Es hereditario el amor
o se adquiere cada día?
***
IVANA LORENA SZAC
Creó el grupo “Mujeres en voz”. Junto a Roxana Palacio y Karina Lerman realizaron la curaduría de dos antologías: “Variaciones sobre el amor y el desamor” (2022). “Cartografía de los cuerpos: De perdidas y duelo” (2023)
Antología “Cuerpo de Mujer” Poetas Latinoamericanas le cantan al cuerpo femenino. Eos, Villa Argentina (2024).
Fue columnista del programa de radio “Poesía a las ocho”, radio emitido por youtube en “Saber sin fin". Coordinado por Abel Pérez Rojas y Mariela Peruffo. Fue seleccionada entre diez poetas para una antología pòr el premio Rubén Reches. Página de Babel. Editorial Ruinas Circulares.
Tiene publicados cinco libros de poesías:
- “Gritos en mis ojos (2009) Ediciones de la Cultura
- “Tabaco y mujeres para la luna” (2012.) Ediciones ÁrbolAnimal;
- “La noche es una mujer que duele” (2014) Ediciones ÁrbolAnimal;
- “La Furia del mundo” (2017) Ediciones Ruinas Circulares
- “Vestigios” (2020) Ediciones Ruinas Circulares
GEORGINA KRÜGER HEGOBURÚ
I
Lo imposible
es lo inmortal
lucubraba
una mañana, en otoño
de un corriente año
en este cuerpo
***
II
Hay, ritmos
que se quedan
desordenados, en un eco
esos mismos
nunca llegan
a ser
canciones
***
III
La incorrecta, puteadora
tiene un ojo oscuro, otro color miel
una cana en la frente
La incorrecta
observa la tormenta, aprende de ella
toma, una infusión de estrellas
decora su casa, con su cuerpo
prefiere, escuchar sin arrodillarse
La incorrecta
lleva años, en las pestañas
Un botón, que la salva
***
IV
Un poeta
clava un clavo
ya no es clavo
es poesía
***
V
Se necesitan, vidas
muchas vidas
en soledad
para entender
que somos
una letra más
en esta metáfora
***
VI
La perfección, inventada
para los vacíos de amor
Al final, te hice poesía
deseaba dejarte, debajo de la piedra
pero hasta las piedras se gastan
***
GEORGINA KRÜGER HEGOBURÚ
Poeta de la ciudad de General Rodríguez, Buenos Aires. Escribe desde muy niña. Nació el 30 de mayo de 1985. Es madre y estudiante, trabaja actualmente en salud mental.Reseña literaria de Un grito cualquiera de Mariela Palermo
Cuando la poesía es un cuerpo que grita
Reseña literaria de Un grito cualquiera de Mariela Palermo (2024 – Ediciones Del Callejón)
Por Lic. María Andrea González
Me la presentaron como “la Palermo”. La frase completa de quien hizo de mediador en el asunto fue: “La Palermo te va a encantar”. Y aquí estamos, leyendo por segunda vez su poemario Un grito cualquiera… Mariela Palermo, poeta pilarense, merecedora del artículo “la” con su especificidad bien definida: “la Palermo”. No hay dudas del sello de una voz propia, audaz, por momentos brutal.
La poeta elige para epígrafe un verso ni más ni menos que de José Lezama Lima: “¿Qué hiciste con el amor/ mientras el otro sufría…?” De ahí en más, la interpelación es inevitable. El lector queda tratando de hacerse cargo de esa clave, durante toda la lectura del poemario. Antes, durante y después. Hay una semiótica colectiva de ese dolor en clave de símbolos y de campo semántico. Cito ―solo de manera aleatoria― algunos verbos que me llamaron la atención en distintos poemas: hundirse, tragar, se devora, acalambrarnos, arruiné, secuestrarnos, rascar, ampollar, reviente, mordiste, desamparar, maldecir, cuelgo, etc., etc. Y lo nominal: cautiverio, vértigo, borde, carajo, mierda, quilombo, espanto, quebradura, ceguera, desgarradura, jaula, torpezas, trapos, cautivo, duelo, escombros, fiebre, fuego, cataclismo, etc., etc. Pero fundamentalmente, la semiótica colectiva del dolor aparece enclavada en el título: Un grito cualquiera. Cualquiera es lo colectivo, lo que trasciende lo particular, lo que ensancha el corpus de lo que remite a un tiempo y un espacio propios para instalar una interpelación que nos involucra a todos, que nos pone en el lugar de…, porque como dice el yo poético en el poema de la página 63 que da nombre al libro, “Vos también llevás / un verbo en la piel, un dolor que no es tuyo, una guerra humillada (…) ese grito cualquiera ―cierra el poema― que no es más que esta única verdad que nos nombra”. El grito es la verdad de uno y la verdad del otro que se hace uno. Es de todos y de nadie. Y es palpable, como un cuerpo con volumen. De hecho, lo afirma la poeta cuando dice “un viento pequeño / me trae el grito que volqué / en las esquinas” (p. 52). Lo que instala el yo poético es la urgencia del grito.
Comparaciones fuera de lo previsible se nos quedan boyando y necesitamos volver. Voy con algunas porque sí: “(…) esta noche/ tan parecida a tu risa” (p.19). “Aunque el frío, / como las luciérnagas, / elige rostros y oscuridades” (p.39). A la comparación, en este último caso, le suma la autora el bonus track de la voluntad de elección con una predicación de remate. Seguimos haciéndonos un festín en la lectura: “la cascada / como un mosaico fonético / la escucho/ como a un viejo bandoneón” (p.52), “tengo tanto silencio en la voz / que. Así, aprendo a morir/ como una arteria rota/ en el borde de una zanja” (p.77) “como quien tiene la luna/ entre los ojos, / esa orilla /como un tajo en la garganta” (p.80). Y en relación con estos versos finales que selecciono, va la pregunta: ¿vale poner tan cerca dos comparaciones casi compitiendo? La respuesta claramente es sí, siempre y cuando tengan la originalidad y factor sorpresa que tienen estas, como para que eso solo otorgue un permiso extra al uso de todas las licencias y convenciones.
Dice el yo poético darle al destino su “hígado como una ofrenda” e irse “cantando como el pájaro que sabe / que armó su nido / en el rincón vulnerable de la trinchera” (p.50). La imagen del pájaro es el puente con el poema siguiente El escondite. Y es genial cómo pasa de una comparación a una condición surrealista instalada como hecho natural “No conozco ni un pájaro que no / se haya escapado de mi pecho” (p.51).
La Palermo va por más. En un trabajo tremendo con la elipsis, elimina nexo comparativo cada vez que puede y se planta como una poeta de la metáfora brutal. En estado crudo. Otra vez, hago una selección random. Elijo algunas para paladear varias “hoy no me importa ser la esquina / de los que nunca se encuentran” (p.17) “el tiempo, / querido/ es el autito a fricción/ que me regaló mi viejo para reyes” (p.25) “la ruta / es un orden / que yo no entiendo” (p.26) “la guerra / en la cocina/ es un camión/ en el carril rápido”( p.31) “tu locura es una bomba nuclear, mujer” (p.37) “Somos compás” (p.43) “Me iré siendo otra, / un pájaro inesperado/ crujido contra el cristal” (p.45) “La miro con mis ojos/ de azulejo roto / de poeta huérfana / y le hago un lugar / debajo del miedo” (p.52) “Soy un pequeño rato” (p.55) “La música es un gorrión / fusilado en la trinchera” (p.56) “El tiempo es tregua y encrucijada” (p.56) “Soy un muro que se escarcha / una revolución entre la plaga” (p.56). En Soy el epicentro de una enfermedad hay una búsqueda explícita del estado del ser: “esta sílaba descuartizada / tejido del que cuelgo / cruel ejercicio del vacío/ que llevo en mí” (p.58) porque la palabra es “este terrible elemento” (p.58) “La palabra es una balsa / que flota / hacia el destierro” (p.67).
En esta línea de análisis-inventario, voy por algunas expresiones que bien podrían servir de estampa en remera, o de cuadrito en el living. Algunas de mis preferidas “porque vos necesitás / que el invierno tenga intervalo” (p. 38), “cuando / el reloj reviente/ las sílabas” (p.44), “entre el running y el infarto/ no hay un espacio amable para morir” (p.59), “fue oportuno / contar los azulejos / para hacer callar tu voz / de una buena vez” (p.36), “morderle un labio a la certeza” (p.47) , “con la urgencia que le ganó a la noche / en el baldío” (p.70), “voy a vomitar / un poema en el cordón” (p.62). En la próxima cena de amigos, yo, particularmente haría un pasacalle en el frente de mi casa con “traigan razones para celebrar las esquinas” (p.73).
Página 36 y página 52 del poemario: dos veces aparece la palabra azulejo (que me fascina en semántica y sonido) y me quedo pensando en la idea de la poesía como mosaiquismo. Vuelvo a la página 52, y no me falla la memoria: ahí estaba ya como una mina terrestre plantada la palabra mosaico.
Me gustan los juegos de palabras entre compost y compostura de calzado (p.30), contar y descontarse a sí mismo (p.31), partir y partirse en pedazos (p. 35). El factor sorpresa no se pierde nunca. Y como si la poeta no hubiera hecho un despliegue brillante de recursos (anáforas, paralelismos sintácticos y otros tantos, aparece entre mis preferidos la repetición con variación: “Nosotros que / somos tan parecidos en nuestra lengua / que somos tan parecidos en nuestra muerte / que somos tan parecidos (…) nosotros/ que nos quisimos/ parecer tanto al fuego / parecer tanto al beso (…) nosotros / que nos quisimos/ con las manos cerradas” (p. 15) El auxiliar querer (“nos quisimos parecer”) muta de golpe en esa variación al sentido completo del deseo (“nos quisimos”). En el poema Ultimátum, también hay un juego parecido “Esperó una respuesta / encima / encima que me tuve / que atragantar la luna/ con este poema despechado” (p.28). En las repeticiones con variación, se manifiesta con una precisión mayúscula la lucidez de la escritura que no deja nada librado al azar. “Me busca / como un cóndor el destino” declara en la primera estrofa el poema Me busca, para arrancar la segunda con una modificación mínima, que lo condiciona todo “Me busca / como un cóndor arrodillado el destino” (p.49).
La voz coloquial, la del habla, ahí al ladito resonando, como lo cotidiano que nos ocurre. Amé, entre otros, el poema Microficción: “Estamos tan al borde / mi amor / tan al borde/ que nos podemos extinguir / antes de que digas / ‘carajo, lo arruiné todo otra vez’.” (p. 20). Hay un roce con un registro más duro por momentos, más tangible en la violencia “sí te quiero / todo así / hecho mierda” (…) “y te quiero mandar a la mierda/ porque me pintó / o porque te moriste y te olvidaste / de avisar” (p.22). Los versos “somos relindos juntos / somos relindos solos / somos relindos” son perfectos en esa voz para concluir con la comparación brutal “como dos muñecos destinados a sacarse los alfileres entre ellos” (p.23) ¡¡¡¡woooow!!!! “No sé si seguir en la mía” (p.26), casi como lo diría una piba de barrio. En ese marco la potencia de algunas palabras más extremas en el registro como “conchuda” (p.26) o “quilombo” (p.29) abre aún más el abanico y refuerza la incomodidad disruptiva del lenguaje.
La estética es brutal porque el mundo es brutal. De hecho, la poeta se reconoce como el “epicentro de una atrocidad”. La misión del poeta es conducir, ordenar el grito, registrarlo ¿hacerse cargo del grito vital que la devora? Es llamativo en este poema el hecho de que el primer verso abre una interrogación con tono concatenante que no se cierra y que en definitiva puede pensarse como una búsqueda que va llevando a la certeza.
Perdoná es un poema que pide perdón al maestro que la insta a la calma, pero para la poeta esa calma es impensable en un mundo que se le mueve demasiado rápido y tiene “una ciudad violenta entre las tripas” (p.60). Aquí, la semiótica de lo brutal opera con todo su bonus track porque “igual / nos va a doler la ausencia / nos va a joder la muerte/ nos va a hacer mierda el tiempo / perdido”. Es un exhibicionismo crudo de la urgencia. “Voy a vomitar/ un poema en el cordón” (p. 62). Pongásmosle nombre al maestro al que le pide perdón, me digo, como curiosidad de lectora. Y me arriesgo al juego. Abro variables: ¿el maestro de yoga? ¿el maestro de poesía? ¿el maestro de la vida? ¿el maestro en una visión mística? ¿el maestro como conciencia? ¿el maestro como un alter ego? Y también acaso y sobre todo el lector como maestro, al que no puede prometerle una calma que se contradice con su urgencia.
La interpelación al otro está en el tono y está, en muchos casos, en la elección de una segunda persona del singular (“no quiero que me calmes/ con los ojos del destino”, p. 17) o la segunda persona del plural “Traigan (…) traigan razones/ para celebrar las esquinas” (p. 73) en el plural incluyente, con intención de convite imperativo, por ejemplo, en títulos como Busquemos una sombra (p. 12). Lo imperativo es hacia afuera, pero más hacia adentro: también ahí la consonancia del tono es perfecta: afirma el yo poético “me iré siendo otra” (p. 46) y la mutación es tan natural como ascendente. “Habrá que ser pregunta” es un verso estrella que ―al margen de lo rítmico y anafórico― marida la misión del poeta con la esperanza de un futuro. Porque la urgencia del día a día requiere “fabricar la sombra / y maldecir… / solo por el viejo capricho / de no aflojarle a la vida” (p.48) y porque “Es urgente / una porción de lucha / en la garganta” (p.70). El grito (tanto cotidiano como social) es cuerpo y manifiesto. Un grito cualquiera de Mariela Palermo ausculta a la perfección ese espesor de volumen que es el lenguaje poético.
María Andrea González (CABA, 1972)
Profesora y Licenciada en Letras, autora de Pienso en lo lindo que me quedaba el rímel en las pestañas (HD ediciones, 2021), Maniobras de amarre (1er Premio Concurso. El puerto edita, 2023) y De entrecasa (1er Premio Concurso Nacional Bioy Casares 2024). Fue publicada en revistas de alcance nacional e internacional, en numerosas antologías y ha sido premiada en categorías poesía, narrativa breve y ensayo en reconocidas convocatorias.
YADIRA VEGA
Insectos sobre labios
No, no hubo nadie
ni un anhelo
que quisiera mis deseos,
lo que no puedo hacer
y siendo sigo,
lo que veo y no y
lo opuesto.
Nada. Nadie. Todo inasible
mitigó nunca
la prisa que me alcanza
en sus minutos
con mis propios pensamientos.
No, no hubo nunca un auxilio,
una certeza, una mano
que acariciara mi cabello
o diese agua a la picadura
transfigurada de mis labios
en silencio.
Nadie. Ni siquiera eso. Ni un nombre
enfermo, ensimismado, clandestino.
Solo. Nadie que agrandara suficiente
al escalpelo y tuviese la bondad
de cortar
de tajo, el sufrimiento.
***
Cambio de sentido
Te encuentro y el gozo se sonroja,
se esconde, se acelera;
la indiferencia me disfraza, sonrío,
sigo mi camino. Me oculto en el contento.
Tu mirada estrecha a los latidos. La respiración
se incendia. La distancia se diluye. Fluyo.
Sigo mi camino y los pasos me levantan.
A los seis pasos, un cuerpo al lado
despierta, me mira de frente,
reconoce los lugares
construidos con la buena compañía,
a sal de los trabajos por cimiento y
junto a los geranios
a flor de tierra, prende el tiempo.
Al séptimo paso, me detengo.
***
Extravío
Hace muchas visitas tu presencia no llega,
no entra, no se queda ni camina contigo
y no quiere salir a buscarte porque siempre
anda conmigo en esta ciudad de pasado lento,
de voces murmullosas y
pensamientos polvosos
cada vez más lejos de nosotros.
***
Sin duda
No amas a la mujer que soy, sino al seno desnudo
al que prendes la ansiedad de tu mirada.
Tu mirada
presa en las llanuras de la mente,
fértil al desequilibrio
no ama a la mujer que soy
sino al anhelo inseguro
que le acecha
cuando en mis fallas ves la esperanza de tus miedos,
libre de ataduras
a razón de soberbia y menosprecios
como si por cada añoranza que me callas, creciera
una prisión en la que guardas
la expansión de tus miserias
para encerrarme
en el pequeño hueco temporal en el que lates
insatisfecho y constante
con el engreimiento invariable.
***
Cumpleaños (sol ascendente)
Con la vida al pie de lo que fue mi sombra
quiero empezar anónima,
sin clasificación, grupo o taxonomía
ni estado de vida
fuera de la habitación que me construye.
No me quiero así, demasiado expuesta,
demasiado contraída,
suelta a la tristeza diaria,
anual e instantánea (emoción de cabecera),
que rescata luchas pérdidas en sí mismas.
Quiero tersuras piel de larva
con su gesta de crisálidas
para los lenguajes y los musgos
de los días desnudos al sol que me devora
dentro, muy dentro —sin sofocos al amor—
a mitad de una catarsis (herencia vuelo nuevo)
con las alas fuertes al volver viva de un poema.
***
Sanación
¿Serías capaz de quemarte la piel
para que el sudor de una rana amazónica
vacune el amor que te enferma?
¿Serías capaz de beber transparentes cascadas
mientras la fiebre y la náusea suben a la amígdala y
te sacan con el agua, el mal hasta el fondo de la tierra?
Si con la cabeza latiente, observaras tras la culpa
lo que se ocupa, y sus verrugas se desprendieran del alma,
¿soportarías un soplo de selva dentro de la frente?
¿Aceptarías el colirio que limpia con fuego
las miradas dejadas en los ojos? ¿Los abrirías?
¿O evitarías la ceremonia? ¿Ser parte de la ofrenda?
¿La extensión de una forestal toxina que permita
volver a ser parte de la vida? ¿Qué dolor puede
causarte un veneno
cuando es la vida de un amor la mortal inquina?
Tan mortal como las caricias aferradas a su rastro.
—Su rastro, Amor. Tu rostro.
Si tan sólo el dolor saciará la inagotable tristeza.
La tristeza de haber estado viva sin saberlo,
rodeada de coronas amarillas y mariposas,
paseos sabor a San Miguel y frutas…
¿Serías capaz de buscar en el fondo de la piña
el valor necesario para aceptar la medicina que te niegas?
O ¿Reconocer en el dolor el sentido vital del darte cuenta?
***
Invitación
No se muera. Abrácese a la mañana
si no a esta, al mañana de mañana,
pero no se muera, mire, ha debido superar
muchos miedos para también nacer hoy.
No se muera. No se hiera. Aunque los días
vengan
siendo siglos con el dolor por medida.
No se quede a medias. Tire lo que no le lleva.
Pero no se vaya. El color también es medicina.
Aguante. No reviente. El amor está en espera
desanudándose arañas de las venas
con sus alas hiladas al cuerpo,
brillantes,
nubes tejedoras de vida elevan
elevan brisas
oleajes, galaxias nuevas.
¡No se muera! Levántese. Hábleme
con aquel gusto que tenía de platicar las ganas
mientras llegaban los taquitos, el Boing o la chela,
las risas y el debate de la escena… acuérdese
de lo que al corazón le da cuerda;
mire que las raíces expuestas también son escalera.
No se muera. Suba conmigo. Abrácese. ¡Venga!
***
YADIRA VEGA
Abogada, poeta y actriz mexicana. Especializada en derechos culturales y medio ambientales, cuenta con maestría en Estudios Históricos Interdisciplinarios a través del CONACYT; en artes escénicas, con técnicas de mimo corporal dramático por la MOVEO y “L’ Escala” de Barcelona, así como de desarrollo profesional de la voz por el CNA con Ana María Muñoz. Ha participado en múltiples programas educativos, culturales y artísticos para los tres niveles de gobierno, iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil con agrupaciones nacionales y extranjeras en espectáculos y festivales de México, España, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Canadá y Sudamérica: FIC (varias ediciones), Festival Internacional Titerias, Festival Internacional de Pantomima y Clown, Programa Nacional de Teatro Escolar, Festival Internacional Galicreques, Nacioarteko Helduentzako Txotxongiloen, entre otros. Su creación poética ha sido representada en espectáculos de danza, performance, obras de teatro, poemas sonoros, exposiciones plásticas y recitales. Su obra literaria está publicada en revistas y antologías diversas.EDUARDO ESPÓSITO
Honduras
Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
Una sustancia viscosa
gris
inacabada
la gestación interrumpida de algún ángel
olvidado de Dios y de los hombres
Todos lo alimentan cada noche
con la leche nutricia de sus sueños
y lo malcrían
en mundos más allá de las palabras
en parajes de óxido y de nieve
Y cuando todos salen a cumplir con el día
ellos arrastran sus ventosas
debajo de otros muebles
Son sobras de la sombra
Oscuridad
Todos guardan un monstruo debajo de sus camas
una mascota para el sueño
pero nadie se fía en verdad lo suficiente
como para dejar colgar su mano
hacia el fondo de esa pena.
***
Mundial 78 (Retrospectiva)
y mientras Kempes era vivado por Massera
por un segundo gol de atropellada
y los once ponían huevos con manchitas
como prolijas gallinas obedientes
y Clemente arengaba a multitudes
con la euforia del “tiren papelitos”
y el que no saltaba era un holandés errante
en esta tierra ignota
junio los preparaba
y Agosti se los llevaba
Y yo gritaba
y vos gritabas
y él gritaba
Era un tiempo en pretérito discreto
y nosotros aullábamos
y vosotros aullábais
y ellos (sobre todo ellos) aullaban
con un eléctrico ardor
como en el tango.
***
Todo fluye
Un hombre entra en el río
dispuesto a refutar a Heráclito
Trastabilla
Pierde pie
Es arrastrado por las aguas
Otro hombre será hallado muerto
en un río al que nunca entró
mañana.
***
Le gustaba Beethoven
Ayer nevó en Bs. As. Después de 89 años
También ayer falleció Lidia la vecina
después de 85
Eventos que no ocurren a menudo
como ases en la manga salen a la luz
Dos buenas jugarretas del destino
Un extraño combo inesperado
Si no viajo –pienso
no veré la nieve nuevamente
Si no muero no veré a Lidia como ayer
Lo cierto es que nada garantiza
que si viajo en Bariloche habrá nevado
que si muero iré a tomar el té con la vecina
o a escuchar a Beethoven
tocarle un solo de arpa
La nieve comienza a disolverse igual que Lidia
y yo sentado frente al mar de lo ya escrito
me abrigo bien en mi afán de perdurar.
***
Introducción al Zen
A Lía Miersch
Cuando la voz del vendedor ambulante
corra en sentido contrario a la dirección
en que va el tren
y ambas fuerzas se conjuguen en un punto
en el que una rubia eche humo descuidada
sin importarle el resto de los pasajeros
ni el cartelito de prohibido fumar
Cuando el piropeador de turno
el ciclista y el hombre de la bolsa con corbata
se encuentren en el mismo vagón
para hablar de la carrera del domingo
y mamá regrese del tatoo
y me muestre el piercing en la lengua
Cuando las nuevas hordas bárbaras
desciendan en la última estación
y arrasen con cuanto imperio choripán
panchito o huevo duro encuentren
Y yo a diez centímetros del suelo
mirando todo esto
pueda tomar una Coca
tranquilamente en una esquina
sin importar que me pasen por encima
la edad la economía
y alguno que otro gobierno de facto
Entonces habré asegurado la paz para mi alma
Entonces los árboles de la terminal.
albergarán más pajaritos al fin
que mi cabeza.
***
Clase turista
Porque no estamos hechos
de carne no de sangre como pretendemos
aunque alguno que otro traje parezca desmentirlo
Porque la humedad bisiesta de este pueblo
arropa formas innombrables y mezquinas
Y nuestras lenguas de trapo
achican dos talles en invierno
Y porque el sur también existe
en un afiche al menos
Porque soplamos semillas de amargón cada verano
para que alguien se eleve liviano en sus muñones
así enmohezcan los planos inclinados
Porque rezamos desnudos en las playas
y nadamos vestidos en nuestras sofocadas camas
y vacacionamos de oído
y hacemos de la fiesta una fanfarria
y porque sí
y porque el mar y la montaña
y estas ganas de ser otro
bajo una luna parecida.
A Robert F. Young
***
Castidad
Monedas de carne en la ranura
Centavos de amor como limosna
Reír sobre la leche derramada
Oír el ruido de rotas caderas
Eso es todo
Lo que fue lamido por los galgos
Cierta postrer migaja repudiada
Y ese hueco sin llave
con su luz de otros días.
A Úrsula K. Le Guin
***
Soy leyenda
De a uno se es náufrago
De a uno cadáver
De a uno y con la amada a cuestas
uno toma el último tren
el bondi postrero
la humedad de las lluvias
Amasa un único pan de a uno
Miente de a uno
Iza la bandera de su soledad
en la ausencia de las grandes metrópolis
De a uno pone la semillita
Arroja la maceta al sumidero
Festeja su cumpleaños con la puerta
De a uno suspira
De a uno babea
Se entristece de a uno hasta los hígados
Fornica y llora
al mismo pulso que una sombra.
A Richard Matheson
***
Humo
Está escribiendo
el poema perfectito
el poema huero
por añadidura
ahí
parado sobre sus
propios pies
como un agua discutible
Está escribiendo
-pergeñando-
un poema de llanura
Su vaguedad es ley
Acusa sinos de impermeable
Un poema para terceros
Todo silicio
todo anzuelo
todo humo.
***
Infra
Si el cielo es amar
y el infierno es odiar
por qué
esta pluma de carne
que soy
todavía insiste
en gravitar feliz
entre dos vientos
en la frontera difusa
que nos propone el caos.
***
Kantiana
Afortunado el poeta
que ve cruzar el río de la vida
bajo sus pies descalzos
y no atina a mojar
ni una uña siquiera
en los espejismos que traduce
y no llora
al ver el cadáver de su madre
braceando inútilmente
en las simpatías del agua
Y no ríe
con la locura de sus hijos
esos guijarros de intensa claridad
Y desmonta la risa en sus venenos
y retroalimenta el llanto en un milagro
para finalmente almorzar solo
clavarse un vino
y hundir el cuerpo en su estrella para
siempre.
***
Un colibrí se pregunta
Esta mañana
un colibrí se apostó
en el aire bordeado
por el marco de la puerta
como un balón
que apenas traspasase
la línea de gol
Permaneció ahí unos segundos
observándome
vertiginoso
etéreo
casi viento
y acaso preguntándose
cómo yo con mi desmesurada
mole podía sobrevivir
a esta inercia tan humana
a este duelo de voluntades
con la actitud de un caracol.
***
Sinceramiento
A Luz
Hoy lloré
Me acerqué a Dios con
mi cuna de hierro
y lloré
Hoy supe del escondrijo
de todos mis males
Le pedí perdón a mi psicóloga
muerta
y la volví a velar debajo
de mi cama
Y debajo de mi cama
aparecieron el niño sus
juguetes y mujeres
Se anunció mansito
este hombre que soy
No tuve miedo
Lo dejé entrar
Le di las gracias.
***
EDUARDO ESPÓSITO
(Buenos Aires, 1956) Poeta. Gestor Cultural. Ha publicado. El niño que jugaba a ser Rayo, 1992; Violín en bolsa, 1995. Una novia para King Kong, 2005, Quilombario, 2008. Las Puertas de Tannhäuser, 2011. Poesía Completa, 2018. Hartó, 2018. Yo no pedí ser Baby Boomer, 2024. Participó en varias antologías, destacándose entre ellas Poesía en el subte, 1999. Italiani d’ Altrove, 2010. Antología Federal de Poesía, 2017. Coordina desde 1996 los talleres de Poesía de la Casa de la Cultura de Moreno, además de otros emprendimientos particulares. Traducido parcialmente al inglés, italiano, árabe y bengalí.





