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Reseña literaria de Un grito cualquiera de Mariela Palermo

Cuando la poesía es un cuerpo que grita

Reseña literaria de Un grito cualquiera de Mariela Palermo (2024 – Ediciones Del Callejón)

Por Lic. María Andrea González



Me la presentaron como “la Palermo”. La frase completa de quien hizo de mediador en el asunto fue: “La Palermo te va a encantar”. Y aquí estamos, leyendo por segunda vez su poemario Un grito cualquiera… Mariela Palermo, poeta pilarense, merecedora del artículo “la” con su especificidad bien definida: “la Palermo”. No hay dudas del sello de una voz propia, audaz, por momentos brutal.

La poeta elige para epígrafe un verso ni más ni menos que de José Lezama Lima: “¿Qué hiciste con el amor/ mientras el otro sufría…?” De ahí en más, la interpelación es inevitable. El lector queda tratando de hacerse cargo de esa clave, durante toda la lectura del poemario. Antes, durante y después. Hay una semiótica colectiva de ese dolor en clave de símbolos y de campo semántico. Cito ―solo de manera aleatoria― algunos verbos que me llamaron la atención en distintos poemas: hundirse, tragar, se devora, acalambrarnos, arruiné, secuestrarnos, rascar, ampollar, reviente, mordiste, desamparar, maldecir, cuelgo, etc., etc. Y lo nominal: cautiverio, vértigo, borde, carajo, mierda, quilombo, espanto, quebradura, ceguera, desgarradura, jaula, torpezas, trapos, cautivo, duelo, escombros, fiebre, fuego, cataclismo, etc., etc. Pero fundamentalmente, la semiótica colectiva del dolor aparece enclavada en el título: Un grito cualquiera. Cualquiera es lo colectivo, lo que trasciende lo particular, lo que ensancha el corpus de lo que remite a un tiempo y un espacio propios para instalar una interpelación que nos involucra a todos, que nos pone en el lugar de…, porque como dice el yo poético en el poema de la página 63 que da nombre al libro, “Vos también llevás / un verbo en la piel, un dolor que no es tuyo, una guerra humillada (…) ese grito cualquiera ―cierra el poema― que no es más que esta única verdad que nos nombra”. El grito es la verdad de uno y la verdad del otro que se hace uno. Es de todos y de nadie. Y es palpable, como un cuerpo con volumen. De hecho, lo afirma la poeta cuando dice “un viento pequeño / me trae el grito que volqué / en las esquinas” (p. 52). Lo que instala el yo poético es la urgencia del grito.

Comparaciones fuera de lo previsible se nos quedan boyando y necesitamos volver. Voy con algunas porque sí: “(…) esta noche/ tan parecida a tu risa” (p.19). “Aunque el frío, / como las luciérnagas, / elige rostros y oscuridades” (p.39). A la comparación, en este último caso, le suma la autora el bonus track de la voluntad de elección con una predicación de remate. Seguimos haciéndonos un festín en la lectura: “la cascada / como un mosaico fonético / la escucho/ como a un viejo bandoneón” (p.52), “tengo tanto silencio en la voz / que. Así, aprendo a morir/ como una arteria rota/ en el borde de una zanja” (p.77) “como quien tiene la luna/ entre los ojos, / esa orilla /como un tajo en la garganta” (p.80). Y en relación con estos versos finales que selecciono, va la pregunta: ¿vale poner tan cerca dos comparaciones casi compitiendo? La respuesta claramente es sí, siempre y cuando tengan la originalidad y factor sorpresa que tienen estas, como para que eso solo otorgue un permiso extra al uso de todas las licencias y convenciones.

Dice el yo poético darle al destino su “hígado como una ofrenda” e irse “cantando como el pájaro que sabe / que armó su nido / en el rincón vulnerable de la trinchera” (p.50). La imagen del pájaro es el puente con el poema siguiente El escondite. Y es genial cómo pasa de una comparación a una condición surrealista instalada como hecho natural “No conozco ni un pájaro que no / se haya escapado de mi pecho” (p.51).

La Palermo va por más. En un trabajo tremendo con la elipsis, elimina nexo comparativo cada vez que puede y se planta como una poeta de la metáfora brutal. En estado crudo. Otra vez, hago una selección random. Elijo algunas para paladear varias “hoy no me importa ser la esquina / de los que nunca se encuentran” (p.17) “el tiempo, / querido/ es el autito a fricción/ que me regaló mi viejo para reyes” (p.25) “la ruta / es un orden / que yo no entiendo” (p.26) “la guerra / en la cocina/ es un camión/ en el carril rápido”( p.31) “tu locura es una bomba nuclear, mujer” (p.37) “Somos compás” (p.43) “Me iré siendo otra, / un pájaro inesperado/ crujido contra el cristal” (p.45) “La miro con mis ojos/ de azulejo roto / de poeta huérfana / y le hago un lugar / debajo del miedo” (p.52) “Soy un pequeño rato” (p.55) “La música es un gorrión / fusilado en la trinchera” (p.56) “El tiempo es tregua y encrucijada” (p.56) “Soy un muro que se escarcha / una revolución entre la plaga” (p.56). En Soy el epicentro de una enfermedad hay una búsqueda explícita del estado del ser: “esta sílaba descuartizada / tejido del que cuelgo / cruel ejercicio del vacío/ que llevo en mí” (p.58) porque la palabra es “este terrible elemento” (p.58) “La palabra es una balsa / que flota / hacia el destierro” (p.67). 

En esta línea de análisis-inventario, voy por algunas expresiones que bien podrían servir de estampa en remera, o de cuadrito en el living. Algunas de mis preferidas  “porque vos necesitás / que el invierno tenga intervalo” (p. 38), “cuando / el reloj reviente/ las sílabas” (p.44), “entre el running y el infarto/ no hay un espacio amable para morir” (p.59), “fue oportuno / contar los azulejos / para hacer callar tu voz / de una buena vez” (p.36), “morderle un labio a la certeza” (p.47) , “con la urgencia que le ganó a la noche / en el baldío” (p.70), “voy a vomitar / un poema en el cordón” (p.62). En la próxima cena de amigos, yo, particularmente haría un pasacalle en el frente de mi casa con “traigan razones para celebrar las esquinas” (p.73). 

Página 36 y página 52 del poemario: dos veces aparece la palabra azulejo (que me fascina en semántica y sonido) y me quedo pensando en la idea de la poesía como mosaiquismo. Vuelvo a la página 52, y no me falla la memoria: ahí estaba ya como una mina terrestre plantada la palabra mosaico. 

Me gustan los juegos de palabras entre compost y compostura de calzado (p.30), contar y descontarse a sí mismo (p.31), partir y partirse en pedazos (p. 35). El factor sorpresa no se pierde nunca. Y como si la poeta no hubiera hecho un despliegue brillante de recursos (anáforas, paralelismos sintácticos y otros tantos, aparece entre mis preferidos la repetición con variación: “Nosotros que / somos tan parecidos en nuestra lengua / que somos tan parecidos en nuestra muerte / que somos tan parecidos (…) nosotros/ que nos quisimos/ parecer tanto al fuego / parecer tanto al beso (…) nosotros / que nos quisimos/ con las manos cerradas” (p. 15) El auxiliar querer (“nos quisimos parecer”) muta de golpe en esa variación al sentido completo del deseo (“nos quisimos”). En el poema Ultimátum, también hay un juego parecido “Esperó una respuesta / encima / encima que me tuve / que atragantar la luna/ con este poema despechado” (p.28). En las repeticiones con variación, se manifiesta con una precisión mayúscula la lucidez de la escritura que no deja nada librado al azar. “Me busca / como un cóndor el destino” declara en la primera estrofa el poema Me busca, para arrancar la segunda con una modificación mínima, que lo condiciona todo “Me busca / como un cóndor arrodillado el destino” (p.49).

La voz coloquial, la del habla, ahí al ladito resonando, como lo cotidiano que nos ocurre. Amé, entre otros, el poema Microficción: “Estamos tan al borde / mi amor / tan al borde/ que nos podemos extinguir / antes de que digas / ‘carajo, lo arruiné todo otra vez’.” (p. 20). Hay un roce con un registro más duro por momentos, más tangible en la violencia “sí te quiero / todo así / hecho mierda” (…) “y te quiero mandar a la mierda/ porque me pintó / o porque te moriste y te olvidaste / de avisar” (p.22). Los versos “somos relindos juntos / somos relindos solos / somos relindos” son perfectos en esa voz para concluir con la comparación brutal “como dos muñecos destinados a sacarse los alfileres entre ellos” (p.23) ¡¡¡¡woooow!!!! “No sé si seguir en la mía” (p.26), casi como lo diría una piba de barrio. En ese marco la potencia de algunas palabras más extremas en el registro como “conchuda” (p.26) o “quilombo” (p.29) abre aún más el abanico y refuerza la incomodidad disruptiva del lenguaje.  

La estética es brutal porque el mundo es brutal. De hecho, la poeta se reconoce como el “epicentro de una atrocidad”. La misión del poeta es conducir, ordenar el grito, registrarlo ¿hacerse cargo del grito vital que la devora? Es llamativo en este poema el hecho de que el primer verso abre una interrogación con tono concatenante que no se cierra y que en definitiva puede pensarse como una búsqueda que va llevando a la certeza.

Perdoná es un poema que pide perdón al maestro que la insta a la calma, pero para la poeta esa calma es impensable en un mundo que se le mueve demasiado rápido y tiene “una ciudad violenta entre las tripas” (p.60). Aquí, la semiótica de lo brutal opera con todo su bonus track porque “igual / nos va a doler la ausencia / nos va a joder la muerte/ nos va a hacer mierda el tiempo / perdido”. Es un exhibicionismo crudo de la urgencia. “Voy a vomitar/ un poema en el cordón” (p. 62). Pongásmosle nombre al maestro al que le pide perdón, me digo, como curiosidad de lectora. Y me arriesgo al juego. Abro variables: ¿el maestro de yoga? ¿el maestro de poesía? ¿el maestro de la vida? ¿el maestro en una visión mística? ¿el maestro como conciencia? ¿el maestro como un alter ego? Y también acaso y sobre todo el lector como maestro, al que no puede prometerle una calma que se contradice con su urgencia. 

La interpelación al otro está en el tono y está, en muchos casos, en la elección de una segunda persona del singular (“no quiero que me calmes/ con los ojos del destino”, p. 17) o la segunda persona del plural “Traigan (…) traigan razones/ para celebrar las esquinas” (p. 73) en el plural incluyente, con intención de convite imperativo, por ejemplo, en títulos como Busquemos una sombra (p. 12). Lo imperativo es hacia afuera, pero más hacia adentro: también ahí la consonancia del tono es perfecta: afirma el yo poético “me iré siendo otra” (p. 46) y la mutación es tan natural como ascendente. “Habrá que ser pregunta” es un verso estrella que ―al margen de lo rítmico y anafórico― marida la misión del poeta con la esperanza de un futuro. Porque la urgencia del día a día requiere “fabricar la sombra / y maldecir… / solo por el viejo capricho / de no aflojarle a la vida” (p.48) y porque “Es urgente / una porción de lucha / en la garganta” (p.70). El grito (tanto cotidiano como social) es cuerpo y manifiesto. Un grito cualquiera de Mariela Palermo ausculta a la perfección ese espesor de volumen que es el lenguaje poético. 


María Andrea González (CABA, 1972) 

Profesora y Licenciada en Letras, autora de Pienso en lo lindo que me quedaba el rímel en las pestañas (HD ediciones, 2021), Maniobras de amarre (1er Premio Concurso. El puerto edita, 2023) y De entrecasa (1er Premio Concurso Nacional Bioy Casares 2024). Fue publicada en revistas de alcance nacional e internacional, en numerosas antologías y ha sido premiada en categorías poesía, narrativa breve y ensayo en reconocidas convocatorias.

YADIRA VEGA

 

Insectos sobre labios 

 

No, no hubo nadie 

ni un anhelo

que quisiera mis deseos, 

lo que no puedo hacer 

y siendo sigo, 

        lo que veo y no y

lo opuesto. 

Nada. Nadie. Todo inasible

mitigó nunca

la prisa que me alcanza

en sus minutos 

con mis propios pensamientos.

 

No, no hubo nunca un auxilio, 

     una certeza, una mano 

que acariciara mi cabello 

o diese agua a la picadura  

transfigurada de mis labios 

en silencio.

 

Nadie. Ni siquiera eso. Ni un nombre 

enfermo, ensimismado, clandestino. 

Solo. Nadie que agrandara suficiente 

al escalpelo y tuviese la bondad 

de cortar 

de tajo, el sufrimiento.

***


Cambio de sentido

 

Te encuentro y el gozo se sonroja,

se esconde, se acelera; 

la indiferencia me disfraza, sonrío, 

sigo mi camino. Me oculto en el contento. 

Tu mirada estrecha a los latidos. La respiración 

se incendia. La distancia se diluye. Fluyo. 

Sigo mi camino y los pasos me levantan.


A los seis pasos, un cuerpo al lado 

despierta, me mira de frente, 

       reconoce los lugares 

construidos con la buena compañía, 

a sal de los trabajos por cimiento y

junto a los geranios

a flor de tierra, prende el tiempo.

 

Al séptimo paso, me detengo. 

***


Extravío 

 

Hace muchas visitas tu presencia no llega, 

no entra, no se queda ni camina contigo 

y no quiere salir a buscarte porque siempre 

anda conmigo en esta ciudad de pasado lento, 

de voces murmullosas y

               pensamientos polvosos 

 cada vez más lejos de nosotros.

***


Sin duda 

 

No amas a la mujer que soy, sino al seno desnudo 

al que prendes la ansiedad de tu mirada. 

Tu mirada

presa en las llanuras de la mente,

fértil al desequilibrio

no ama a la mujer que soy

sino al anhelo inseguro 

que le acecha 

cuando en mis fallas ves la esperanza de tus miedos, 

libre de ataduras

a razón de soberbia y menosprecios

como si por cada añoranza que me callas, creciera 

una prisión en la que guardas

     la expansión de tus miserias 

para encerrarme 

en el pequeño hueco temporal en el que lates

insatisfecho y constante

  con el engreimiento invariable.

***


Cumpleaños (sol ascendente)

 

Con la vida al pie de lo que fue mi sombra  

quiero empezar anónima,  

sin clasificación, grupo o taxonomía   

ni estado de vida 

    fuera de la habitación que me construye.  

 

No me quiero así, demasiado expuesta,  

demasiado contraída,

suelta a la tristeza diaria, 

anual e instantánea (emoción de cabecera),

que rescata luchas pérdidas en sí mismas.


Quiero tersuras piel de larva 

                con su gesta de crisálidas

para los lenguajes y los musgos

de los días desnudos al sol que me devora  

dentro, muy dentro —sin sofocos al amor—

a mitad de una catarsis (herencia vuelo nuevo)

con las alas fuertes al volver viva de un poema. 

***

 

Sanación 

 

¿Serías capaz de quemarte la piel 

para que el sudor de una rana amazónica 

vacune el amor que te enferma? 

¿Serías capaz de beber transparentes cascadas

mientras la fiebre y la náusea suben a la amígdala y 

te sacan con el agua, el mal hasta el fondo de la tierra?

Si con la cabeza latiente, observaras tras la culpa

lo que se ocupa, y sus verrugas se desprendieran del alma,

¿soportarías un soplo de selva dentro de la frente?

¿Aceptarías el colirio que limpia con fuego 

las miradas dejadas en los ojos? ¿Los abrirías?

¿O evitarías la ceremonia? ¿Ser parte de la ofrenda?

¿La extensión de una forestal toxina que permita 

volver a ser parte de la vida? ¿Qué dolor puede 

causarte un veneno 

cuando es la vida de un amor la mortal inquina?

Tan mortal como las caricias aferradas a su rastro.


—Su rastro, Amor. Tu rostro.

 

Si tan sólo el dolor saciará la inagotable tristeza.

La tristeza de haber estado viva sin saberlo,

rodeada de coronas amarillas y mariposas, 

paseos sabor a San Miguel y frutas…


¿Serías capaz de buscar en el fondo de la piña 

el valor necesario para aceptar la medicina que te niegas?

O ¿Reconocer en el dolor el sentido vital del darte cuenta?

***


Invitación

 

No se muera. Abrácese a la mañana

si no a esta, al mañana de mañana,

pero no se muera, mire, ha debido superar 

muchos miedos para también nacer hoy. 

No se muera. No se hiera. Aunque los días 

vengan

siendo siglos con el dolor por medida. 


No se quede a medias. Tire lo que no le lleva.

Pero no se vaya. El color también es medicina. 

Aguante. No reviente. El amor está en espera 

desanudándose arañas de las venas

con sus alas hiladas al cuerpo, 

brillantes,

nubes tejedoras de vida elevan 

elevan brisas 

oleajes, galaxias nuevas.  


¡No se muera! Levántese. Hábleme 

con aquel gusto que tenía de platicar las ganas

mientras llegaban los taquitos, el Boing o la chela,

las risas y el debate de la escena… acuérdese 

de lo que al corazón le da cuerda;

mire que las raíces expuestas también son escalera. 

No se muera. Suba conmigo. Abrácese. ¡Venga!

***


YADIRA VEGA

Abogada, poeta y actriz mexicana. Especializada en derechos culturales y medio ambientales, cuenta con maestría en Estudios Históricos Interdisciplinarios a través del CONACYT; en artes escénicas, con técnicas de mimo corporal dramático por la MOVEO y “L’ Escala” de Barcelona, así como de desarrollo profesional de la voz por el CNA con Ana María Muñoz. Ha participado en múltiples programas educativos, culturales y artísticos para los tres niveles de gobierno, iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil con agrupaciones nacionales y extranjeras en espectáculos y festivales de México, España, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Canadá y Sudamérica: FIC (varias ediciones), Festival Internacional Titerias, Festival Internacional de Pantomima y Clown, Programa Nacional de Teatro Escolar, Festival Internacional Galicreques, Nacioarteko Helduentzako Txotxongiloen, entre otros. Su creación poética ha sido representada en espectáculos de danza, performance, obras de teatro, poemas sonoros, exposiciones plásticas y recitales. Su obra literaria está publicada en revistas y antologías diversas. 


EDUARDO ESPÓSITO


Honduras


Todos guardan un monstruo debajo de sus camas

Una sustancia viscosa

gris

inacabada 

la gestación interrumpida de algún ángel

olvidado de Dios y de los hombres

Todos lo alimentan cada noche

con la leche nutricia de sus sueños

y lo malcrían

en mundos más allá de las palabras

en parajes de óxido y de nieve

Y cuando todos salen a cumplir con el día

ellos arrastran sus ventosas

debajo de otros muebles

Son sobras de la sombra

Oscuridad

Todos guardan un monstruo debajo de sus camas

una mascota para el sueño

pero nadie se fía en verdad lo suficiente

como para dejar colgar su mano

hacia el fondo de esa pena.

***


Mundial 78 (Retrospectiva)


y mientras Kempes era vivado por Massera

por un segundo gol de atropellada

y los once ponían huevos con manchitas

como prolijas gallinas obedientes

y Clemente arengaba a multitudes

con la euforia del “tiren papelitos”

y el que no saltaba era un holandés errante

                                                en esta tierra ignota

junio los preparaba

y Agosti se los llevaba

Y yo gritaba

y vos gritabas

y él gritaba

Era un tiempo en pretérito discreto

y nosotros aullábamos

y vosotros aullábais

y ellos (sobre todo ellos) aullaban

con un eléctrico ardor

como en el tango.

***


Todo fluye


Un hombre entra en el río

dispuesto a refutar a Heráclito

Trastabilla

Pierde pie

Es arrastrado por las aguas

Otro hombre será hallado muerto

en un río al que nunca entró

mañana.

***


Le gustaba Beethoven


Ayer nevó en Bs. As. Después de 89 años

También ayer falleció Lidia la vecina

después de 85

Eventos que no ocurren a menudo

como ases en la manga salen a la luz

Dos buenas jugarretas del destino

Un extraño combo inesperado

Si no viajo –pienso

no veré la nieve nuevamente

Si no muero no veré a Lidia como ayer

Lo cierto es que nada garantiza

que si viajo en Bariloche habrá nevado

que si muero iré a tomar el té con la vecina

o a escuchar a Beethoven 

tocarle un solo de arpa

La nieve comienza a disolverse igual que Lidia

y yo sentado frente al mar de lo ya escrito

me abrigo bien en mi afán de perdurar.

***


Introducción al Zen


A Lía Miersch


Cuando la voz del vendedor ambulante

corra en sentido contrario a la dirección

en que va el tren

y ambas fuerzas se conjuguen en un punto

en el que una rubia eche humo descuidada

sin importarle el resto de los pasajeros

ni el cartelito de prohibido fumar

Cuando el piropeador de turno

el ciclista y el hombre de la bolsa con corbata

se encuentren en el mismo vagón

para hablar de la carrera del domingo

y mamá regrese del tatoo

y me muestre el piercing en la lengua

Cuando las nuevas hordas bárbaras

desciendan en la última estación

y arrasen con cuanto imperio choripán

panchito o huevo duro encuentren

Y yo a diez centímetros del suelo

mirando todo esto

pueda tomar una Coca

tranquilamente en una esquina

sin importar que me pasen por encima

la edad la economía

y alguno que otro gobierno de facto

Entonces habré asegurado la paz para mi alma

Entonces los árboles de la terminal.

albergarán más pajaritos al fin

que mi cabeza.

***


Clase turista


Porque no estamos hechos

de carne no de sangre como pretendemos

aunque alguno que otro traje parezca desmentirlo

Porque la humedad bisiesta de este pueblo

arropa formas innombrables y mezquinas

Y nuestras lenguas de trapo

achican dos talles en invierno

Y porque el sur también existe

                                             en un afiche al menos

Porque soplamos semillas de amargón cada verano

para que alguien se eleve liviano en sus muñones

así enmohezcan los planos inclinados

Porque rezamos desnudos en las playas

y nadamos vestidos en nuestras sofocadas camas

y vacacionamos de oído

y hacemos de la fiesta una fanfarria

y porque sí

y porque el mar y la montaña

y estas ganas de ser otro

bajo una luna parecida.



A Robert F. Young

***


Castidad


Monedas de carne en la ranura

Centavos de amor como limosna

Reír sobre la leche derramada

Oír el ruido de rotas caderas

Eso es todo

Lo que fue lamido por los galgos

Cierta postrer migaja repudiada

Y ese hueco sin llave

con su luz de otros días.


A Úrsula K. Le Guin

***


Soy leyenda


De a uno se es náufrago

De a uno cadáver

De a uno y con la amada a cuestas

uno toma el último tren

el bondi postrero

la humedad de las lluvias

Amasa un único pan de a uno

Miente de a uno

Iza la bandera de su soledad

en la ausencia de las grandes metrópolis

De a uno pone la semillita

Arroja la maceta al sumidero

Festeja su cumpleaños con la puerta

De a uno suspira

De a uno babea

Se entristece de a uno hasta los hígados

Fornica y llora 

al mismo pulso que una sombra. 


A Richard Matheson

***


Humo


Está escribiendo 

el poema perfectito

el poema huero

por añadidura

ahí

parado sobre sus

propios pies

como un agua discutible

Está escribiendo

-pergeñando-

un poema de llanura

Su vaguedad es ley

Acusa sinos de impermeable

Un poema para terceros

Todo silicio

todo anzuelo

todo humo.

***


Infra


Si el cielo es amar

y el infierno es odiar

por qué

esta pluma de carne 

que soy

todavía insiste

en gravitar feliz

entre dos vientos

en la frontera difusa

que nos propone el caos.

***


Kantiana


Afortunado el poeta

que ve cruzar el río de la vida

bajo sus pies descalzos

y no atina a mojar

ni una uña siquiera

en los espejismos que traduce

y no llora

al ver el cadáver de su madre

braceando inútilmente

en las simpatías del agua

Y no ríe

con la locura de sus hijos

esos guijarros de intensa claridad

Y desmonta la risa en sus venenos

y retroalimenta el llanto en un milagro

para finalmente almorzar solo

clavarse un vino

y hundir el cuerpo en su estrella para 

                                                                siempre.

***


Un colibrí se pregunta


Esta mañana

un colibrí se apostó

en el aire bordeado

por el marco de la puerta

como un balón

que apenas traspasase

la línea de gol

Permaneció ahí unos segundos

observándome

vertiginoso

etéreo

casi viento

y acaso preguntándose

cómo yo con mi desmesurada

mole podía sobrevivir

a esta inercia tan humana

a este duelo de voluntades

con la actitud de un caracol.


***


Sinceramiento


A Luz


Hoy lloré

Me acerqué a Dios con

mi cuna de hierro

y lloré

Hoy supe del escondrijo

de todos mis males

Le pedí perdón a mi psicóloga

muerta

y la volví a velar debajo

de mi cama

Y debajo de mi cama

aparecieron el niño sus

juguetes y mujeres

Se anunció mansito

este hombre que soy

No tuve miedo

Lo dejé entrar

Le di las gracias.

***


EDUARDO ESPÓSITO

(Buenos Aires, 1956) Poeta. Gestor Cultural. Ha publicado. El niño que jugaba a ser Rayo, 1992; Violín en bolsa, 1995. Una novia para King Kong, 2005, Quilombario, 2008. Las Puertas de Tannhäuser, 2011. Poesía Completa, 2018. Hartó, 2018. Yo no pedí ser Baby Boomer, 2024. Participó en varias antologías, destacándose entre ellas Poesía en el subte, 1999. Italiani d’ Altrove, 2010. Antología Federal de Poesía, 2017. Coordina desde 1996 los talleres de Poesía de la Casa de la Cultura de Moreno, además de otros emprendimientos particulares. Traducido parcialmente al inglés, italiano, árabe y bengalí.