Quitapenas
No puedo
dormir nunca puedo
dos moscas los ojos
sobrevuelan miel rancia
de insomnio
guardo bajo la almohada
un quitapenas
doce nudos
que tejió abuela
Habla en voz baja
me anima
(no es buen momento
para tirarme a la cara
alguna bronca)
Uno a uno recita
errores del día
perdona
casi agradecida
le sostengo la mirada
en el fondo puedo ver
cómo da la espalda
a los problemas
¿Acaso se cansa
de mi yo animal herido
por la culpa
o la rutina?
Antes de que intente
persuadirme de soltar
este tiempo es sus manos
hago las paces
conmigo:
me absuelvo
Cuatro metros y medio*
Inevitable vuelve abril
marca en el pecho la altura
del Salado
Difusa geografía
descuelga llovizna
desde el gris en la memoria
Insolencia de río
Incontenible
Irrumpe
como diablo puro odio
en cada esquina
No pide permiso
tapa puertas ventanas
y hartazgo
Tanta desidia
se cuela por los techos
urgencia que no explica
adónde ir
ni qué hacer
La ciudad sacude
caos
(desde los hombros)
en brazos del río
el agua ruge
el agua arrasa
ciento cincuenta y ocho
nombres
traga
Vuelve abril
herida
por la que aún
se respira
*29 de abril de 2003, inundación de Santa Fe. (Se desborda el Salado)
Calentamiento global
Abril a pleno
cuarenta grados
verano se apoltrona
en la ciudad
Oasis de frescura
la desnudez:
me arrastro
Pirueta bermellón
los churrinches
retrasan la partida
pierden el norte
y vuelven al patio
azahares confundidos
explotan
en la estación naranja
Otoño
(solo por pedir que la humanidad
lo deje tranquilo)
se sienta a la sombra
canta:
Había una vez
un lugar mejor
también en abril
Afuera
Crudo cae
otoño
pureza de fríos
grises
al amanecer
Vuelos cortos
gobiernan el cielo
recién desvelado
Última insolencia
de rocío tintinea
en la ventana
aviso blanco
que leo al levantarme
No ladran perros
en el poema
de este lado del vidrio
la vida
es
opaca
Desvelados
Tras la reja en la ventana
las patas a la luz
del día recién parido
limpia las plumas
con el pico
un gorrión
¿busca respuestas
a la hora
de la escarcha?
No fosforecen aún
dorados dónde
revolcarse
desvelado sube
se detiene
en la impertinencia
de la rama más sola
se balancea
se balancea
busca
equilibrio
como yo
esta
mañana
SANDRA GUDIÑO
Nació y reside en la ciudad de Santa Fe de la República Argentina. Poeta, narradora oral escénica, activa en la docencia de francés. Ensayista en ese idioma. Diplomada en género desde la perspectiva de los derechos humanos por la UTN Regional Santa Fe. Diplomada en Mediación Cultural por la UNGS. Susurradora enintervenciones poéticas. Promotora de lectura desde su canal de YouTube: Cuentos para Gio. Creadora y conductora del micro radial de poesía La otra Voz en la 94.3 Radio Cultura de Santa Fe. Prologuista. Es jurado de Concursos Literarios provinciales, nacionales e internacionales. Publicó cuatro libros de poesía: Desnuda (Mar del Plata 2014, Lágrimas de Circe) declarado de su interés por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe; excepto amarte (Mar del Plata 2015, Lágrimas de Circe); Núcleo (Santa Fe 2016, Editorial de l’aire) y Ni hippie ni limonada (Santa Fe 2023, Corteza Ediciones). Su quinto poemario Terreno baldío es Primer Premio de Poesía Internacional JBernavil de Venezuela, se encuentra en edición. Ha recibido premios, menciones y distinciones en concursos nacionales e internacionales. Cada año publica poemas en numerosas Antologías Literarias nacionales e internacionales, también en medios digitales. Participa en Encuentros de Escritores y Ferias del libro presentando autores santafesinos como integrante de Cultura de Santa Fe. Cada poema es un punto de encuentro, y cada libro un vínculo que merece frecuentarse. Sandra Gudiño escribe para honrar la vida.Facebook: Sandra Gudiño
Instagram: soy.poesia_

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