La Vida no es más que un leve suspiro,
y el Hombre solo un segundo
un instante, una acción.
Al final nuestro ser encuentra justificación,
deja de insultar a la Eternidad,
y se realiza en un momento simple y claro.
Y ya nada más importa,
solo ese enfrentamiento a mano limpia con el Destino.
En ese momento sagrado,
callar es suicidio,
huir es morir,
desentenderse es perecer.
¿Cuál será mi única acción,
mi justificación?